Hace un par de días estaba revisando noticias cuando me encontré con una que me obligó a detenerme un poco más de lo normal: Sangoma había llegado a un acuerdo para ser adquirida por BRC Group Holdings.
No debería sorprenderme demasiado. Las empresas se compran y se venden todos los días y Sangoma ha hecho precisamente eso durante buena parte de su historia reciente: comprar empresas, incorporar productos y ampliar su portafolio. Pero esta vez era Sangoma la que estaba del otro lado de la mesa.
La operación valora a la compañía en aproximadamente 204 millones de dólares y, si se reciben las aprobaciones necesarias, debería completarse a más tardar a inicios de 2027. Sangoma pasaría entonces a formar parte de BRC Telecom, el grupo de empresas de comunicaciones de BRC.
Leí el comunicado completo y mi primera reacción no tuvo nada que ver con el valor de las acciones, los múltiplos, el EBITDA o cualquiera de esas cosas que seguramente estaban mirando quienes tienen acciones de Sangoma.
Pensé en Asterisk, y pensé: ¿Qué va a pasar con Asterisk?
Primero, no creo que Asterisk vaya a desaparecer
Vale la pena decirlo desde el principio porque tampoco quiero convertir este artículo en uno de esos anuncios apocalípticos que aparecen cada vez que una empresa compra a otra. No hay ninguna información que diga que Asterisk va a desaparecer.
De hecho, en el propio comunicado de adquisición, Sangoma sigue presentándose como el principal desarrollador y patrocinador de los proyectos open source Asterisk y FreePBX.
Pero que algo no vaya a desaparecer mañana no significa necesariamente que vaya a evolucionar durante los próximos diez años. Esa es otra cosa.
Elio Rojano escribió en Sinologic sobre la adquisición y llegó a una reflexión parecida, aunque por otro camino. Su inquietud está en cuánto interés puede tener el nuevo propietario en seguir invirtiendo dinero y recursos en Asterisk.
Cuando terminé de leerlo entendí que mi preocupación iba por el mismo camino. No pienso que mañana alguien vaya a apagar un servidor o publicar un comunicado diciendo que Asterisk llegó a su fin.
Lo que me preocupa es algo menos dramático, pero quizás más importante: que con el tiempo deje de recibir la atención, los recursos y el desarrollo necesarios para seguir evolucionando.
Porque al final mantener vivo un proyecto como Asterisk no depende únicamente de que el código siga disponible. Depende también de que alguien siga dispuesto a invertir en él.
Asterisk está en más lugares de los que creemos
Hoy hablamos de comunicaciones de una manera muy diferente a como lo hacíamos hace quince años.
En esa época hablar de comunicaciones unificadas era hablar de voz, correo electrónico, fax, mensajería instantánea y eventualmente video. La telefonía seguía ocupando un lugar privilegiado.
Ahora tenemos WhatsApp, Telegram, chats web, redes sociales, correo, aplicaciones móviles, videollamadas, asistentes de inteligencia artificial y probablemente varios canales más que alguien estará inventando mientras escribo esto.
La llamada telefónica dejó de ser, para muchas personas, el canal principal, pero eso no significa que haya desaparecido.
Creo que incluso quienes llevamos muchos años trabajando alrededor de VoIP podemos olvidar a veces el peso que todavía tiene Asterisk.
Hay centrales telefónicas, call centers, aplicaciones integradas a CRMs, marcadores, soluciones de grabación, sistemas de atención al cliente y aplicaciones que permiten hacer una llamada desde un navegador que utilizan Asterisk por debajo sin que el usuario tenga la menor idea.
Asterisk es una de esas tecnologías que en ocasiones hace mejor su trabajo cuando nadie sabe que está ahí.
Uno hace clic en un botón que dice “llamar” y simplemente espera que la llamada suceda. Lo que pasa debajo importa solamente cuando deja de funcionar.
Hace años escribí que estaba convencido de que la telefonía Open Source seguía siendo protagonista, pero también decía que tenía que ser capaz de trabajar con los nuevos canales que estaban apareciendo. El ser humano es dinámico y necesita avanzar, escribí entonces.
Nueve años después me parece que la frase todavía funciona, solo que ahora la pregunta es distinta.
¿Necesitamos que la telefonía siga siendo protagonista para que Asterisk continúe siendo importante?
Creo que no.
Ya tuvimos este miedo antes
Hay algo curioso en toda esta historia. Cuando Sangoma compró Digium en 2018 también hubo preguntas acerca de lo que ocurriría con Asterisk.
Digium era la casa de Asterisk. Mark Spencer había creado el proyecto allí y durante años ambas marcas estuvieron íntimamente relacionadas.
Sangoma ya tenía FreePBX después de la adquisición de Schmooze, así que con Digium terminaron bajo una misma empresa dos de los proyectos más importantes del mundo de la telefonía Open Source.
La adquisición de Digium fue por aproximadamente 28 millones de dólares. En ese momento Sangoma dijo explícitamente que la unión permitiría continuar trabajando en Asterisk y que su compromiso debía tranquilizar a la comunidad.
Han pasado ocho años, Asterisk no desapareció, FreePBX tampoco.
Visto desde hoy, buena parte de aquellos temores iniciales resultaron infundados. Es bueno recordarlo antes de empezar a cavar una tumba.
Sangoma creció comprando piezas
Cuando conocí a Sangoma era una empresa mucho más pequeña. Recuerdo una compañía de alrededor de 30 millones de dólares, conocida principalmente entre quienes trabajábamos en VoIP por sus tarjetas de telefonía, gateways y otras soluciones relacionadas directamente con comunicaciones.
Después empezó una etapa muy interesante. Sangoma fue comprando empresas.
Llegó Schmooze y con ella FreePBX, llegó Digium y con ella Asterisk. Adquirieron una división de Dialogic, VoIP Innovations, Star2Star, VoIP Supply y otras compañías.
Algunas adquisiciones complementaban claramente lo que ya existía. Otras incorporaban nuevos mercados. Y en algunos casos uno podía mirar el catálogo y encontrar varias soluciones que parecían resolver problemas parecidos desde caminos distintos.
Star2Star, por ejemplo, incorporó una plataforma orientada principalmente al mercado cloud y empresas medianas. Cuando se completó aquella operación, Sangoma dijo que mantendría sus distintas plataformas mientras existiera demanda y reiteró que continuaría actuando como custodio de Asterisk y FreePBX.
Durante años la compañía fue agregando piezas al rompecabezas, y creció.
Eso es perfectamente entendible desde el punto de vista empresarial. Las empresas no existen únicamente para que quienes trabajamos con sus productos nos sintamos cómodos. Tienen accionistas, objetivos de crecimiento y una necesidad permanente de crear valor.
Sangoma incluso empezó recientemente a deshacerse de algunas piezas. En 2025 vendió VoIP Supply explicando que quería simplificar su portafolio y concentrar recursos en áreas de mayor crecimiento y margen como comunicaciones unificadas, contact center y plataformas de comunicaciones.
Mirando ahora la venta completa de Sangoma, uno puede interpretar todo aquello como parte de una evolución empresarial bastante lógica.
Se compraron compañías, se agregaron productos, se aumentó el tamaño del negocio, se reorganizó el portafolio, y finalmente apareció un comprador.
No hay nada extraño en eso, solo que dentro de la caja viene Asterisk.
¿Qué compra realmente BRC?
Esta es para mí la pregunta más interesante. BRC no está entrando por primera vez al mundo de las comunicaciones.
Dentro de su portafolio está Lingo, una empresa que ofrece servicios de comunicaciones cloud, voz, datos y servicios administrados. También está magicJack, aquel pequeño dispositivo de VoIP que muchos recordarán de hace años y que, para mi sorpresa, no solamente sigue existiendo sino que según BRC continúa atendiendo cerca de un millón de suscriptores.
El comunicado de compra de Sangoma habla de UCaaS, CCaaS, CPaaS, trunking, comunicaciones empresariales, contact center e incluso capacidades relacionadas con inteligencia artificial. Es decir, BRC tiene razones bastante evidentes para querer Sangoma.
La pregunta es cuánto pesa Asterisk dentro de esas razones.
Porque es relativamente sencillo entender el valor de un producto que tiene clientes pagando todos los meses. También podemos entender un servicio de trunking, una plataforma cloud, un contact center o una solución que factura licencias.
Pero Asterisk es diferente, Asterisk es infraestructura, y una infraestructura puede ser extremadamente valiosa aunque sea difícil colocarle una línea directa de ingresos.
¿Cuánto vale algo que todos usan pero nadie compra?
Quizás esa sea la pregunta equivocada. Asterisk no necesita facturar directamente millones de dólares para crear millones de dólares de valor alrededor suyo.
Hay empresas enteras construidas sobre él, hay desarrolladores que viven de soluciones que usan Asterisk. Hay call centers funcionando con Asterisk, hay integradores que siguen implementando FreePBX. Hay soluciones comerciales que lo utilizan como motor.
Yo mismo sigo encontrándome con colegas y amigos trabajando todos los días en proyectos de VoIP y call center. Quizás no con la densidad que veía hace diez o quince años, pero siguen ahí, ocupados, instalando, desarrollando, integrando y resolviendo problemas.
Hace poco incluso he trabajado nuevamente con proyectos de migración hacia FreePBX. La arquitectura sigue usando Asterisk como núcleo y, muchos años después de haber trabajado con Elastix, encuentro conceptos sorprendentemente familiares.
Por eso quizás no deberíamos preguntar: ¿Cuánto dinero produce Asterisk?
Sino: ¿Cuánto dinero producen todas las cosas que necesitan que Asterisk exista?
La diferencia es importante.
La voz ya no manda
También tenemos que aceptar algo, la telefonía perdió territorio.
En Latinoamérica basta mirar cómo nos comunicamos diariamente. WhatsApp ocupa un espacio enorme tanto en comunicaciones personales como comerciales.
Llamamos menos, escribimos más.
En Estados Unidos todavía encuentro una cultura mucho más orientada a llamar directamente a empresas y servicios. No pretendo convertir esta observación personal en una estadística, pero cualquiera que haya trabajado en ambos mercados probablemente ha notado diferencias en la forma en que se contacta a un negocio.
Eso también puede cambiar. Es perfectamente posible que dentro de algunos años la llamada telefónica pase de ser un canal primario a ser secundario o incluso terciario en muchas operaciones.
Pero secundario no significa innecesario. Un contact center puede tener WhatsApp, correo electrónico, Instagram, web chat, inteligencia artificial y cualquier otro canal que aparezca mañana, y aun así necesitar voz.
Una aplicación puede ser absolutamente omnicanal y seguir teniendo un botón que diga “llamar”. Mientras ese botón exista, algo tendrá que hacer que la llamada suceda y ahí Asterisk todavía tiene sentido.
Yo tampoco observo esto completamente desde afuera
Podría parecer que toda esta reflexión nace únicamente de haber leído una noticia.
No es así, tengo amigos en Sangoma.
Trabajé ahí durante algunos años y antes de eso pasé una parte importante de mi vida profesional alrededor de Elastix, FreePBX y Asterisk.
En 2017, cuando ingresé a Sangoma, una de mis primeras preocupaciones fue precisamente qué hacer con las más de dos mil personas que habíamos certificado alrededor de Elastix. La respuesta terminó siendo incorporarlas a un nuevo proceso de entrenamiento alrededor de FreePBX y Asterisk.
Además soy cliente, uso PBXact y todos los años renuevo el soporte de software.
Así que si mañana alguien decide que PBXact llegó al final de su vida útil, tendré que hacer lo que hacemos todos cuando una solución tecnológica termina su ciclo: evaluar alternativas, migrar y seguir adelante. No sería la primera vez.
Pero Asterisk es diferente, no quisiera que Asterisk simplemente deje de evolucionar.
No quisiera que lentamente pierda desarrolladores, que las actualizaciones se hagan menos frecuentes y que algún día descubramos que técnicamente sigue disponible, pero que en la práctica cayó en el olvido. Hay muchas formas en que un proyecto puede desaparecer sin que nadie tenga que apagarlo.
Siempre existe un fork
Esta es probablemente una de las cosas tranquilizadoras del código abierto. Si en algún momento la comunidad considera que el rumbo de un proyecto no es el adecuado, existe la posibilidad de tomar el código y continuar por otro camino.
Ha ocurrido muchas veces, puede ocurrir con Asterisk. Pero tampoco deberíamos romantizar demasiado la palabra fork. El código puede ser libre, los desarrolladores comen.
Alguien tiene que revisar bugs, mantener compatibilidad, corregir problemas de seguridad, desarrollar nuevas funcionalidades, probar versiones y contestar todos esos pequeños incendios que aparecen cuando un software está instalado en miles de lugares diferentes.
Hacer un fork es relativamente sencillo, mantenerlo durante diez años es otra historia.
Por eso creo que durante los próximos meses habrá que observar qué hace BRC. Puede ocurrir que entiendan perfectamente el valor de Asterisk y FreePBX y continúen invirtiendo en ambos proyectos.
Puede incluso ocurrir que una organización con más recursos encuentre nuevas formas de aprovecharlos.
También puede suceder que, poco a poco, el mercado reduzca todavía más su dependencia de la telefonía y mantener una infraestructura Open Source de este tamaño deje de resultar atractivo.
No lo sabemos y esa es precisamente la razón por la que no creo que hoy tenga sentido anunciar la muerte de nada.
¿Quién va a cuidar de Asterisk?
Asterisk nació en 1999, en tecnología, 27 años son una eternidad.
Ha sobrevivido a la telefonía tradicional, al crecimiento explosivo de VoIP, a Skype, a los smartphones, a WhatsApp, a WebRTC, a la nube, a UCaaS, a la omnicanalidad y ahora está entrando en una época dominada por inteligencia artificial.
No está mal para un software que empezó intentando resolver un problema telefónico.
Hace años pensábamos que lo importante del Open Source era que nadie pudiera quitarnos el código. Quizás hoy el desafío sea diferente. El código puede seguir ahí.
La verdadera pregunta es quién tendrá razones suficientes para continuar cuidándolo.
De momento BRC acaba de comprar una compañía que lleva dentro muchas marcas, productos, clientes, desarrolladores y varios pedazos importantes de la historia de las comunicaciones por Internet. Entre ellos viene Asterisk.
Espero que sepan lo que tienen entre manos.
Pensamiento lateral:
Revisando el portafolio de BRC descubrí que también son dueños de magicJack y Targus. No sabía que magicJack todavía existía, y definitivamente nunca pensé que algún día Asterisk, magicJack y Targus terminarían bajo el mismo techo.
El mundo de la tecnología da unas vueltas realmente extrañas.
